Reforma constitucional sobre salarios máximos
¡Atole con el dedo!
La Cámara de Diputados de México aprobó no hace mucho la minuta enviada por el Senado para reformar los artículos: 75, 115, 116, 122, 123 y 127, de la Constitución, a fin de regular los salarios máximos de los servidores públicos, y que ninguno de ellos reciba una remuneración mayor que la del presidente de la República.
Esta reforma “engañabobos” exceptúa y mantiene los altísimos ingresos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (que ganan más de dos veces el sueldo del Ejecutivo), de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, de los consejeros del Instituto Federal Electoral y del Consejo de la Judicatura Federal, entre otros jueces y magistrados; además, deja que sea el capricho discrecional del Ejecutivo el que dicte el tope de ingresos de los demás servidores públicos. Tampoco hace nada respeto a las abusivas dietas de los propios legisladores, quienes pueden recibir ingresos, tan altos, como los que tiene el Presidente.
Los legisladores no entienden que la población está hastiada de ellos y de todos los funcionarios públicos que se adjudican ingresos insultantes, y que en términos llanos, son verdaderos “ladrones de la hacienda pública”, lo que la población demanda no es un nuevo parche demagógico a la Constitución, ni una respuesta mentirosa en el contexto de la táctica coyuntural y electorera, lo que la Nación reclama es un cambio estratégico de la cultura política. El quehacer político no debe continuar siendo una actividad lucrativa, la clase dirigente no debería estar conformada por personas motivadas por el dinero y el enriquecimiento fácil y abusivo.
En una cultura democrática, civilizada, y auténticamente republicana, los servidores públicos, son eso mismo, ciudadanos que han dejado temporalmente su actividad laboral como personas comunes, para servir con honestidad y dedicación el encargo que la misma sociedad les ha encomendado, su trabajo social y político debe ser honorable y no lucrativo, al terminar su gestión, el funcionario honesto se reintegra, como cualquier otro ciudadano, a la vida económica, social y cultural de donde fue sustraído. Por eso, la reforma sobre “salarios máximos” es insuficiente y sigue siendo válida la propuesta ciudadana para una Nueva Constitución Mexicana; donde se demanda que, en el caso de los ingresos de los funcionarios, no debe tomarse como tope el capricho y alto ingreso del Presidente, sino el parámetro de los salarios mínimos y sin excepciones, como se ha expuesto, la redacción de un nuevo Artículo 127 esto quiere desir que a nosotros nos toman como pendejos practimente y tu que piensas???
xat
martes, 18 de agosto de 2009
Farsa sobre salarios máximos
Publicado por lucyana en 15:37
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